INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA Y SORBITOL

frutas no aconsejables en la intolerancia a la fructosa

Frutas menos aconsejables en le intolerancia a la fructosa

Es una causa frecuente de dolor abdominal que puede afectar a parte de la población infantil (hasta más de un 30 % para algunos estudios) y se debe a una dificultad para absorber la fructosa por las células del epitelio intestinal. Las recomendaciones dietéticas en este caso son disminuir la ingesta de fructosa y sorbitol hasta un nivel que  no provoque síntomas. Hay que limitar la ingesta de alimentos con un contenido de fructosa superior al de glucosa así como alimentos que contengan mezclas de fructosa y sorbitol.

 

¿Que son la fructosa y el sorbitol?

La fructosa es un monosacárido, también conocido como levulosa o azúcar de las frutas y la miel. Se utiliza como edulcorante para diabéticos ya que tiene una alta capacidad endulzante y menos calorías que la glucosa y sacarosa.

El sorbitol o glucitol es un alcohol azúcar que se encuentra de forma natural en las algas rojas y en las frutas de la familia rosaceae como son las peras, manzanas, ciruelas, membrillos, melocotones y otros duraznos (como los albaricoques). Se usa como también como edulcorante, aportando pocas calorías. Por lo tanto es fácil encontrarlo en productos dietéticos, zumos comerciales, medicamentos, chicles y gominolas, bollería industrial, galletas, pasta de dientes, surimi, etc.

La intolerancia a la fructosa aparece por la incapacidad del intestino de algunas personas de absorber toda la fructosa que ingieren con las comidas y bebidas (malabsorción de fructosa) debido a un déficit  de los transportadores  de la fructosa  de forma que esta  pasa intacta al colon, donde las bacterias intestinales la someten a un proceso de fermentación con la liberación de gases y líquidos que darán lugar a la aparición de síntomas.

Los intolerantes a fructosa puedan tomar sin dificultad sacarosa o azúcar común, compuesta por glucosa y fructosa, ya que la mezcla de ambos facilita la absorción de la fructosa. En presencia de glucosa se pueden absorber altas cantidades de fructosa sin dificultad. Sin embargo la mezcla con sorbitol dificulta aún más la absorción de fructosa, ya que ambos compiten por el mismo transportador GLUT5.

La intolerancia al sorbitol se produce por un mecanismo semejante al de la fructosa y los síntomas que produce son muy similares. No obstante las personas normales, solo se puede absorber una cantidad limitada de este azúcar, aproximadamente unos 20-25 gramos, por lo que en niños sanos que superen este margen puede producir también síntomas.

 

¿Cuáles son las causas de la intolerancia a la fructosa?

Existen dos tipos fundamentales de intolerancia digestiva. La intolerancia primaria se produce por un déficit de la enzima transportadora y se cree que va mediada genéticamente, desarrollándose a lo largo de la vida. La intolerancia secundaria no está codificada genéticamente y se debe a la presencia de una enfermedad intestinal que daña la mucosa intestinal de forma transitoria. En los lactantes y niños menores suele ser por infecciones víricas, bacterianas o parasitarias, otras como alergia alimentaria a la leche,  enfermedades inflamatorias del intestino y la celiaquía.

¿Qué síntomas produce la intolerancia o malabsorción de fructosa?

Consisten fundamentalmente en: dolor, distensión abdominal,  meteorismo y flatulencia (gases), borborigmos (movimientos y ruidos intestinales) y con cierta frecuencia diarrea. Algunos pacientes pueden presentar náuseas con vómitos, cefaleas y en ocasiones incluso puede agravar el estreñimiento

La desnutrición y pérdida de peso son poco probables, aunque pueden darse en los niños más intolerantes y lactantes. Puede aparecer enrojecimiento perianal y escozor.

Los síntomas pueden aparecer a los 30 minutos de la ingesta. Sin embargo, cuando el producto con fructosa y/o sorbitol se mezcla con otros alimentos o se toma al final de una comida, aparecerán los síntomas de las 3 o 4 horas.

Además hay que tener en cuenta que los síntomas pueden variar de intensidad unos pacientes a otros ya van a depender del grado de malabsorción  e intolerancia

¿Cómo hacemos el diagnóstico?

Se puede decir que se trata de una síndrome muy frecuente (tal vez más que la intolerancia a la lactosa) pero que aún sigue siendo muy desconocido por pacientes y médicos, por lo que se considera que está claramente infradiagnosticada. Hay que realizar una historia clínica y bien dirigida y posteriormente las pruebas necesarias para hacer el diagnóstico de esta intolerancia y el de la causa que lo produce.

En el Centro Medico Las Infantas nuestro Pediatra Segundo Rodríguez con amplia experiencia en el diagnóstico de este frecuente trastorno digestivo, puede realizarle la prueba del hidrógeno espirado, considerada la mejor prueba para el diagnóstico y nos ayuda también de evaluar la gravedad de la malabsorción lo que permitirá finalmente establecer una conclusión y aplicar el tratamiento adecuado.

¿Cuál es el tratamiento?

Consiste fundamentalmente en una dieta pobre en fructosa y sorbitol, teniendo en cuenta  que las dietas demasiados estrictas solo suelen generar problemas ya que son difíciles de cumplir por el paciente y pueden además provocar problemas carenciales.
Lo que más intolerancia genera es el exceso de fructosa de un alimento determinado y sobre todo la combinación con sorbitol. La sacarosa y los alimentos que contienen además de fructosa otros azúcares en mayor proporción suelen ser generalmente bien tolerados.

Por tanto las frutas que mayor intolerancia producen son la manzana, pera, ciruela, cereza y los duraznos como el melocotón y el albaricoque. También deben retirarse las frutas pasas y reducir el consumo de mermeladas, sobre todo las preparadas con fructosa y la carne de membrillo. Los chocolates, productos de bollería, zumos comerciales, medicamentos en jarabes y chicles o gominolas suelen también tener contenido en fructosa y/o sorbitol.  También se deben de evitar todos aquellos alimentos que en el etiquetado incluyan el E-420 (sorbitol).

RECOMENDACIONES a los padres con hijos que tienen intolerancia por malabsorción de fructosa y sorbitol. 

Las estrategias a seguir para mejorar la tolerancia se resumen en:

– Limitar la ingesta de alimentos con alto contenido en fructosa “libre”

– Ingerir glucosa conjuntamente con alimentos con fructosa

– Evitar la ingesta conjunta de fructosa y sorbitol

– Limitar la cantidad de fructosa ingerida en una comida, fraccionar la ingesta diaria – Limitar la ingesta de alimentos con alto contenido en fructanos

Recomendaciones  

Evita los zumos envasados y refrescos edulcorados

Evita los zumos envasados y refrescos edulcorados

– Las frutas mejor toleradas con bajo contenido de fructosa incluyen la naranja, mandarina, plátano, limón, lima, fresa, kiwi, aguacate, mora, uva y melón

– Ingerir alimentos con fructosa en pequeñas cantidades repartidas a lo largo del día, como tomar sólo una pieza de fruta o equivalente cada vez, máximo 2-3 piezas al día.

– Las verduras mejor toleradas incluyen acelga, brócoli, espinacas, apio, alcachofas, berros,  tapioca, setas (champiñones), lechuga, escarola y endibias. Las patatas viejas contienen menos fructosa que las nuevas.

– Mediante la cocción las verduras pierden fructosa (se pierde en el caldo de cocción, debemos desecharlo), lo que mejora su tolerancia.

– Limitar la ingesta de alimentos con un contenido de fructosa superior al de glucosa así como alimentos que contengan mezclas de fructosa y sorbitol. Esto ocurre en algunas frutas (manzanas, peras, ciruelas, cerezas, melocotones, albaricoques,…), zumos de frutas comerciales, y algunos dulces (chicles, caramelos, golosinas,…).

– Los alimentos de origen animal (carnes, pescados, huevos, leche…) se pueden comer sin problemas si no están elaborados. En el procesamiento pueden añadirse fructosa y sorbitol.

– En general se deben evitar bebidas comerciales de frutas (zumos y refrescos) y todas aquellas edulcoradas con fructosa y sorbitol.

– Muchos medicamentos en jarabe contienen glucosa o sorbitol. Aunque la cantidad ingerida es pequeña y generalmente no provoca síntomas, consulte con su médico por posibles alternativas.

 

La intolerancia hereditaria a la fructosa o fructosemia y la intolerancia por malabsorción intestinal de fructosa de la que estamos hablando son enfermedades completamente diferentes.

La fructosemia o también llamada intolerancia hereditaria es una enfermedad muy rara (1 de cada 30.000 nacimientos) no tiene nada que ver con la intolerancia a la fructosa, ya que no se produce por una malabsorción de ésta sino por una incapacidad del hígado para su metabolización por déficit de la fructosa-1,6-difosfoaldolasa o aldolasa B. Los síntomas aparecen generalmente cuando el lactante comienza a consumir azúcar común, fructosa o sorbitol aunque a veces aparecen un poco más tarde. Lo característico de la enfermedad es el desarrollo de hipoglucemias graves y generalmente muy sintomáticas, con dolor abdominal, calambres, irritabilidad, somnolencia, vómitos, falta de apetito y baja ganancia ponderal. Si con el tiempo no se corrige la enfermedad con una dieta estricta sin fructosa, se desarrollará ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas) y finalmente una enfermedad hepática y renal grave.

La fructosuria benigna o esencial es una enfermedad aún más rara (1 de cada 120.000 nacimientos) y se produce por un déficit hepático de fructoquinasa, una enzima que actúa en la metabolización de la fructosa. En estos pacientes la fructosa se mantiene muy elevada en la sangre hasta que se elimina finalmente por la orina, donde alcanza grandes concentraciones. Afortunadamente es asintomática y no produce hipoglucemias ni daño hepático ni renal, por lo que no suele precisar dieta estricta como la fructosuria

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